domingo, 12 de abril de 2015

Soledad.


A  mi querida acompañante,


Temo decirte que estos últimos días han sido muy amargos, y esto no puede seguir así, te escogí a ti por encima de lo que decía mi vieja amiga la concurrencia, acepte tus virtudes pero ahora son tus errores  los que más pesan, pero querida mía no entristezcas ya que esto es una despedida, nos seguiremos viendo a diario en el vacío que se genera por todo aquello que nos rodea, y en la multitud de gritos ahogados en busca de la tranquilidad.


Te quiero mi dulce soledad. 

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